Cosmética natural: Exfoliantes corporales

Además de amante de la cocina soy una amante de la cosmética. Me encantan las cremas, las pinturas, los coloretes y las sombras, porque yo nací para protagonizar el vídeo de Mecano (sombra allí y sombra allá…) y salir a la calle siempre con los labios pintados y mi toque de iluminador en la punta de la nariz. Tatuada, rockera, con los pantalones rotos, botas militares pero  aseada, hidratada y con mis cejas perfiladas. Así soy yo. La revolución no está reñida con la higiene. 🙂

El tema es que, una vez he consolidado en mi vida la alimentación evolutiva, he empezado a darle vueltas a todo el tema de los químicos que no ingerimos, es decir, aquellos que usamos en contacto con la piel (champús, cremas, cosméticos, geles…) con la intención de variar de forma progresiva los productos que utilizamos en casa.

Ya hemos cambiado el champú por uno sólido natural, la pasta de dientes por una sin aditivos ni fluor , la crema hidratante corporal (como recordaréis hice hace tiempo una entrada de como hacer vuestra propia hidratante para el cuerpo) y la crema solar que usa la peque de la casa (también tenéis una entrada sobre este tema en el blog). Hoy  os vengo a contar más de como debéis exfoliaros la piel y las recetas de algunos exfoliantes caseros que os van a dejar el cuerpo como el culito de un bebé. Empecemos.

Por algún motivo conozco mucha gente que se preocupa de cuidar su cara y que olvida completamente su cuerpo. Se ducha, se pone algún gel (detergente) que huela bien, y hasta aquí hemos llegado. Tenemos que entender que no estamos hablando solo de un tema estético. La piel es nuestro traje de superheroe, nos protege de las agresiones externas (químicos, polución, temperatura, etc.) pero además es nuestra forma de comunicarnos e interactuar con el mundo que nos rodea. La piel esta plagada de terminaciones nerviosas, gracias a ella sentimos una caricia, un beso, también un pinchazo o un pellizco. Es uno de los canales más importantes de comunicación con nuestro cerebro. Juega también un papel muy importante en la desintoxicación, es nuestro mayor órgano excretor, a través de la transpiración y por último, y no menos importante, la piel es nuestra carta de presentación, la que revela nuestra edad, los cuidados que le proporcionamos, lo que nos importamos a nosotros mismos. Es por ello que, no solo por belleza, también por salud, debemos dedicar unos minutos al día para prestarle atención

CEPILLADO EN SECO

Todos los días, sin excepción, antes de ducharme yo cepillo en seco mi cuerpo. Es algo que hago desde hace mucho tiempo, y que me ha dado muy buenos resultados.  Los beneficios del cepillado en seco son muchos y muy variados

1. Actúa como drenaje linfático

2. Ayuda con la retención de líquidos

3. Favorece la regeneración cutánea

4. Combate la celulitis

5. Previene las estrías

6. Mejora la circulación

7. Da suavidad a la piel

El cepillado en seco debe realizarse con un cepillo de cerdas naturales y mango de madera, siempre en dirección al corazón. Empezaremos desde los pies hacia el pecho, continuaremos desde las manos hacia el centro del cuerpo y finalmente, bajando un poco la intensidad del cepillado (que en ningún caso debe arañarnos) cepillaremos desde la barbilla hasta esternón. En cinco minutos debemos tener cepillado todo nuestro cuerpo y preparado para la ducha.

EXFOLIANTES NATURALES

Una vez cada quince días deberíamos hacer una limpieza más profunda de la piel y para eso vamos a usar exfoliantes naturales. Aquí os paso mis recetas de las que uso en casa, pero podéis innovar siempre mezclando una semilla, sal o café con un aceite o un hidratante natural y algún aceite esencial que os aporte alguna propiedad extra y un olor que os guste. Ya sabéis la importancia de la aromaterapia para la salud del cuerpo y el alma.

  • Café: Mi exfoliante preferido con diferencia es el de café, pero ya os aviso que es el más guarrete y mancha la bañera (nada que no se solucione con un buen chorro de agua después de ducharnos). Para hacerlo mezclaremos cuatro cucharadas grandes de café con  dos cucharadas de aceite de coco  y pondremos unas cinco gotas del aceite esencial que más nos guste (yo uso el de vainilla que es calmante, relajante, suavizante, purificante cutáneo y afrodisiaco). Frotaremos suavemente y dejaremos actuar unos minutos antes de enjuagarlo.
  • Sal:  Es más agresivo y más intenso, por lo tanto si tenéis la piel sensible es mejor que no la uséis, yo la uso solo cuando noto que necesito una acción especial en mi piel (semanas antes de ir a la playa por ejemplo). La sal debe ser sal marina y no sal común o de mesa, ya que es más gruesa, es natural y rica en minerales que nutren y suavizan la piel, además este exfoliante puede hacerse en mayor cantidad y guardarse en la nevera. La elaboración es sencillísima: mezclamos media taza de aceite de coco (que derretiremos previamente) con media taza de sal marina y de nuevo quince gotas del aceite esencial que más os guste . En este caso yo suelo usar aceite esencia de geranio porque es un aceite con unas propiedades increíbles: astringente cutáneo, trata las manchas en la piel, actúa sobre la retención de líquidos y es cicatrizante y fungicida, pero es más caro, y se queda para ocasiones especiales.
  • Miel: Este es un exfoliante que uso sobre todo para el rostro, pero, si tenéis un evento especial, un día en el que queréis lucir espectaculares, probad este exfoliante que nos dulcifica por dentro y por fuera. Cogéis 1 taza de miel, 1/2 vaso de agua tibia, 25 gramos de semillas de lino trituradas. Mezcláis bien y se mete en la nevera un mínimo de cinco horas. Esta mascarilla os puede servir para todo el cuerpo variando la presión que hagáis al aplicarla. Es muy efectiva en las zonas más secas como codos, rodillas o pies.
  •  Leche de coco: Otro exfoliante para todo el cuerpo y también dedicada a un día muy especial es la de leche de coco. Para hacerla ponemos la lata de leche de coco en la nevera la noche antes y así conseguiremos que solidifique lo máximo posible. Cogeremos la parte sólida de la lata y la mezclaremos con una cucharada de chia y otra de lino molidos. La aplicaremos con movimientos circulares y es importante que la dejemos actuar al menos diez minutos. Tiene un efecto sobre la piel aportando vitalidad y luminosidad y es muy efectiva en pieles cetrinas o con problemas de manchas.

Tened en cuenta no depilaros ni usar productos agresivos (con alcohol o similares) ni justo antes ni justo después de exfoliar vuestro cuerpo. Además nunca os exfoliéis si tenéis la piel irritada o dañada ni encima de una herida o similar o podréis empeorar la situación. Por último, no se conquistó Roma en un día, id adaptando vuestro cuerpo a las nuevas costumbres, aplicad poca fuerza al principio, hacer vuestra rutina más espaciada en el tiempo y cread hábitos. De nada vale un día hacerlo todo si luego no tenéis continuidad. La paciencia, en la piel y en muchas otras cosas en esta vida, es la madre de la ciencia, lo importante es empezar y mantenerse. Ánimo.

 

 

 

 

 

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