Cáncer y ayuno intermitente. De la apoptosis a la autofagia

Quizás una de la cosa que os podrán decir en general mis pacientes es que no paro de dar explicaciones por todo. Llevo mucho tiempo leyendo, estudiando, formándome en muchas disciplinas y eso no es algo solo para mí, en realidad siempre he buscado con ello divulgar, dar a conocer, explicar. A veces debo parecer un “repelente niño Vicente” pero es que no lo puedo controlar, mi vida es un círculo vicioso entre aprender, enseñar, volver a aprender, volver a enseñar…

En ocasiones me decís que no tengo el mismo discurso que hace tres años cuando empecé el blog, y es cierto, ahora sé más que cuando inicié esta trayectoria. El conocimiento, o la adquisición del mismo, me ha hecho también más prudente. Si bien hace unos años defendía a capa y espada todo aquello que promulgaba, hoy por hoy os digo: “esto es lo que actualmente sé, mañana puedo descubrir que estaba del todo equivocada y con la misma humildad de hoy, os lo contaré”.

Con todo el alegato anterior terminado, hoy vengo a contaros uno de los procesos, a mi modo de ver, más sorprendente del cuerpo humano, la capacidad de las células de suicidarse en favor del bien común, o lo que se conoce por apoptosis.

En todas las especies más o menos desarrolladas existen dos instintos básicos: la reproducción y la supervivencia y, en general, la supervivencia va más allá de la vida del individuo, hablamos de supervivencia de la “manada”. El que los miembros enfermos, con limitaciones físicas o envejecidos abandonen el devenir de la especie dejándose morir o suicidándose, es un acto muy habitual en la naturaleza. En el cuerpo humano ocurre algo parecido, las células viejas, enfermas o con problemas fisiológicos toman la decisión de suicidarse por el bien de la comunidad. Este es el proceso de la apoptosis o el suicidio celular programado.

Me gustaría mucho extenderme más sobre este tema y explicaros cómo, por qué y en qué casos se convierte en un problema la apoptosis, pero no es el objeto de la entrada de hoy. Hoy quiero hablar de cáncer y ayuno intermitente.

“Muy bien maja, ya nos has metido el rollo sobre la apoptosis esa y ahora nos dices que no quieres hablar de el tema. ¡Aclárate!”

A ver, reflexionemos. Os he contado que las células, por el bien de la especie y del individuo, cuando tienen una anomalía o están envejecidas se suicidan, ¿no? ¿Entonces por qué no ocurre eso con las células cancerígenas? Sencillo, las células cancerígenas comparten una característica común, el daño mitrocondrial, que es el orgánulo que controla en gran medida el suicidio celular programado. En definitiva, las células cancerígenas no tienen ninguna voluntad de suicidarse por el bien de nadie, el individuo se las trae al pairo.

Ya hemos hablado en otras ocasiones de la necesidad de glucosa que tienen las células cancerígenas (lo hablamos en la entrada de cetosis y cáncer) y la incapacidad que tienen de metabolizar otros sustratos energéticos. La limitación de ingesta de alimentos hace que las células sanas recurran a la grasa como unidad energética mientras que las células cancerígenas no tienen sustrato del que alimentarse.

A esta situación se une el hecho de que durante el ayuno se produce una aceleración de la autofagia (tal y como contábamos en la entrada de autofagia y ayuno) y por lo tanto las células sanas aprovechan estos periodos sin ingesta para reponerse de los daños que hayan podido sufrir.

¿Estoy diciendo entonces que el ayuno cura el cáncer? No, el cáncer lo cura el tratamiento que paute el oncólogo, con radioterapia, quimioterapia o combinación de ambas, pero el ayuno y la dieta cetogénica van a apoyar a este tratamiento por los siguientes motivos

  1. El ayuno y la dieta cetogénica, al restringir esta el consumo de carbohidratos, limitará la fuente energética de las células cancerígenas (glucosa).
  2. El ayuno fomentará la autofagia y, por lo tanto, la regeneración celular de las células sanas (paliando también los efectos de la quimioterapia y la radioterapia). Nos ayudará a enfrentarnos con mejor disposición a la enfermedad y su tratamiento.

Que nadie lea en esta entrada un artículo populista ni un artículo de “pseudociencia”. No promulgo milagros ni hablo de las “Recetas Anticancer” que tienen algunas profesionales en el mercado. Hablo del cuerpo y de sus funciones, otra cosa es que más allá de todo lo que os he contado, nada sea tan sencillo ni tan eficaz. Sin embargo, hay una frase en catalán que me gusta mucho para finalizar el post de hoy “De mica en mica s’omple la pica“.

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