Calabaza patisson rellena de butifarra blanca y setas

Y un día me levanté celíaca

Cuando un día te dicen que eres intolerante al gluten, lactosa y legumbres y lo cuentas en tu entorno lo que más escuchas es:

– Uy si eso ahora está muy controlado, hay cosas sin gluten en todos sitios. ¡Fíjate en Mercadona!. ¿Sabías que la hija del dueño es celiaca?

Y con eso se acababa la aportación de la mayoría de los humanos a tu enfermedad. Gracias a Dios la hija de Juan Roig nació celiaca y el resto de los celiacos de España podemos comer, ¡aleluya!

Pues no, señores, no es así. Desafortunadamente hay un mundo muy importante sin resolver detrás de la celiaquía. Los productos básicos son extremadamente caros, no tienen gluten, pero tienen una cantidad extrema de azúcares, no hay tanto, no hay de todo, no sabe igual… y no quiero entrar en el tema de la primera vez que vas a un restaurante con tu nueva condición, ya lo hablaremos con tranquilidad en otro post para reirnos un rato juntos.

Ser celiaco no es solo una enfermedad, es un estilo de vida. Un estilo de vida al que te tienes que acostumbrarte obligatoriamente si no quieres acabar en el hospital, una cuerda floja en la que vas a caminar por siempre. Y sí, cierto, cada vez más establecimientos tienen productos sin gluten (que yo no consumo por otras razones que poco a poco os iré comentando) pero ¿sabíais que un celiaco se gasta un promedio de 1.200 euros más al año en su cesta de la compra? ¿qué en un restaurante de comida rápida la hamburguesa sin gluten cuesta dos euros más? ¿Entendéis el problema que supone para una familia con bajo poder adquisitivo tener un hijo con esta enfermedad? ¿sois conscientes que en muchas asociaciones de ayuda popular no tienen productos sin gluten para ofrecer a familias desfavorecidas?

No os quedéis en la anécdota de la hija de Juan Roig. La celiaquía es un problema muy grave que afecta cada vez a mayor número de personas y en edades muy dispares. Hoy me ha tocado a mi, pero quizás mañana eres tú el afectado.

Seguiremos profundizando en este tema, mientras tanto vamos con la receta de hoy: calabaza patisson rellena.

Descubrí las calabazas patisson en uno de los muchos mercados de productores que hay en Madrid.  Me parecieron preciosas, con esa forma de flor abierta. Me explicaron que se las llama calabazas Peter Pan porque no pueden verse la sombra. Algo tan dulce y con una historia de cuento se tenía que venir conmigo. En este mismo mercado compré unas butifarras blancas ecológicas y tuve claro como quería prepararlas.

Calabaza patisson rellena de butifarra blanca y setas

Ingredientes (4 personas)

  • 1 Calabaza patisson mediana
  • 1 Butifarra blanca ecológica
  • 400 gr. de setas o champiñones
  • Aceite de coco
  • Sal
  • Pimienta
  • Cúrcuma
  • Levadura nutricional

Preparación

  1. Calentar el horno 10 minutos a 170 grados. Lavar, colocar en una bandeja de horno y asar nuestra patisson durante unos quince o veinte minutos (dependiendo del tamaño). Sacar, dejar enfriar y abrir por la parte de arriba de forma estética y vaciar con una cuchara.
  2. En una sartén antiadherente poner una cucharada de aceite de coco, calentar y echar las setas o los champiñones. Dejar a fuego medio unos cinco minutos e ir removiendo de vez en cuando, salpimentar al gusto y añadir la butifarra cortada en taquitos pequeños, remover todo junto y añadir el relleno de la calabaza, corregir de sal y pimienta y cocinar a fuego lento hasta que todos los elementos estén integrados. Unos minutos antes de retirar añadir una cucharadita de cúrcuma y mezclar todo.
  3. Rellenar con la mezcla la calabaza, coloca en una fuente de horno y espolvorear un poco de levadura nutricional por encima.
  4. Como todos los elementos ya están cocinados lo único que buscamos es dorar un poco el conjunto. Ponemos la parte alta del horno a 170 grados y retiramos en cuanto el color se haya dorado.
  5. Haceros con un buen cuchillo para cortar las porciones y disfrutad mucho de la calabaza peter pan. Ninguno de los dos os veréis la sombra en un buen rato.

El consejo de Nur

Pese a que en el mercado me dijeron que abrir la calabaza era sumamente sencillo y que el interior era bastante blando, mi calabaza patisson y yo tuvimos una guerra muy seria al estilo inmortales. Mi intención era agujerearla por la zona del rabito y vaciarla entera para luego volverla a rellenar, sin embargo ni una katana de Hatori Hanzo hubiera logrado descabezarla. Con mi ánimo vencido pero con algo más de inteligencia emocional que mi calabaza fue cuando idee el plan del paso uno de la receta. Si vosotros sois capaces de abrirla sin necesidad de asarla podéis obviar ese paso.

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