Tapeo sano, tapeo paleo

Creo que nunca os he contado que yo viví alguno de los mejores años de mi vida en Granada. Esta fue una ciudad que me acogió con los brazos abiertos, como al resto de los miles de jovenes que se matriculan cada año en su universidad en busca, no solo de un título oficial, sino también de una experiencia de vida. Granada es especial: cultural, divertida, mozárabe, gastronómica… entenderéis que con seis años de vida en esa ciudad  el concepto tapeo para mí está a otro nivel. En Granada, al menos en mi época, cenábamos pagando dos o tres cervezas. Además nos conocíamos todos los bares no por el nombre, sino por las tapas que ponían y el orden en que lo hacían. Recuerdo con añoranza ir a comer roscos a La Chana o el famoso “los diamantes” lleno a todas las horas del día.

Tras el diagnóstico de la celiaquía he dejado de ir de tapas por dos motivos: la gran mayoría de las tapas españolas tiene rebozado, pan o ambas cosas y, además, en los bares de tapas, por mucho que pidas algún plato que a priori no tenga gluten, el tema de la contaminación cruzada es muy muy complicado de controlar. No será la primera vez que me traen un trozo de tortilla de patatas con picos de pan, les digo que soy celiaca, me quitan los picos de pan y me dejan la tortilla… no todo el mundo entiende que puedo enfermar por el mero hecho de que haya unas migas en mi plato, y la verdad, tampoco puedo estar volviendo loco al señor Paco que lleva toda su vida cortando el pan en la misma tabla dónde luego coloca el jamón. Hay cosas que son así y así deben quedarse.

Sin embargo me sigue gustando el concepto del tapeo, así que de vez en cuando recreo en casa la ilusión de estar de terraceo con los amigos. Ese día me pongo un vino blanco, me cito con el que duerme a mi lado, ponemos una buena peli (aunque nos quedamos dormidos casi al principio cada uno echado en un lado del sofá, los que seáis papás me entenderéis) y cocino algunas tapas que he ido adaptando con el tiempo. Hoy os traigo tres propuestas pero si os gusta la entrada ampliaremos con unas cuantas recetas más… que no solo de jamón vive el hombre y los intolerantes también queremos picotear.

La tortilla de patatas sanota

¿Qué sería de nuestra gastronomía sin tortilla de patatas? Nosotros recurrimos a ella de vez en cuando (aunque también la hacemos mucho de yuca y de calabacín).

Ingredientes

4 patatas medianas

½ cebolla

4 huevos

sal

Aceite de oliva virgen extra

 

Pelamos y cortamos las patatas y picamos la cebolla y ponemos en un recipiente apto para microondas con una cucharada de agua, una cucharada de aceite de oliva virgen extra y sal. Removemos bien para que quede todo impregnado y ponemos al microondas a máxima potencia unos diez minutos. A mi me gusta la tortilla de patatas con las patatas deshechas así que saco del microonodas y las machaco completamente. Batimos los huevos y mezclamos con las patatas. Rectificamos de sal. Acabamos como una tortilla normal y corriente: un chorrito de aceite de oliva en una sartén y dejamos cuajar según gusto (para mí no muy cuajada). Volteamos la sartén y voilà. Primera tapa resuelta.

 

Lágrimas de pollo con salsa mostaza o salsa barbacoa

Sin duda esta es una tapa mucho más modernilla, pero a mi es que me chifla lo del tema de mojar comidas en salsas (como dice mi amiga Mo, tengo alma “gordor”) y este plato me resuelve el antojo. La salsa a la mostaza la hago según la receta de paleomoderna y la salsa barbacoa os la enseñé a hacer en la entrada de las costillas. Estas lágrimas de pollo están basadas en unas que hacen las Fit Happy Sisters (a las que seguro que ya conocéis)

Ingredientes

50 gr de harina de almendras

100 gr de almidón de yuca

2 huevos

Semillas de lino

Semillas de chia

Pipas peladas picadas

1 cdta de cúrcuma

Sal y pimienta

2 pechugas de pollo

 

Cortamos las pechugas de pollo en tiras. Cogemos tres cuencos, en uno ponemos los huevos batidos, en otro el almidón de yuca y en el tercero la harina de almendras junto a las semillas y la cucharadita de cúrcuma. Salpimentamos el pollo, pasamos por el almidón de yuca, luego por el huevo y por último rebozamos bien con la mezcla de harina de almendras y semillas. Vamos colocando nuestras lágrimas de pollo en un papel vegetal y horneamos unos 20 minutos a 170 grados. Tenemos que conseguir un aspecto crujiente y dorado. Os van a encantar.

 

Bomba de carne

Debe haber pocas tapas tan contundentes como esta. Normalmente te pedías una bomba de carne y te dabas por cenado, desayunado y comido, pero realmente están taaaan buenas que yo tenía que versionarlas.

bomba de carne

1 Kg de patatas gallegas medianas

250 g. de carne picada mixta (mitad cerdo, mitad ternera)

1 cebolla mediana

1 tomate pequeño

1 diente de ajo grande

6 cucharadas de salsa de tomate casero

Sal y pimienta negra

2 huevos

100 g. almidón de yuca

50 gr de harina de almendras

Semillas de lino

Semillas de chia

Pipas peladas picadas

 

Lavamos las patatas y las cocemos con la piel (para unas patatas de tamaño mediano unos 25 minutos. Recordad en este sentido siempre elegir patatas de un tamaño similar para que la cocción sea homogénea). Una vez cocidas dejamos apartadas hasta que enfríen. Mientras tanto picamos el tomate , la cebolla y el ajo. En una sartén ponemos un chorrito de aceite y pochamos la cebolla durante unos diez minutos sin dejar que se tueste o se queme. Añadimos el ajo, dejamos otros cinco minutos y finalmente el tomate picado. Mantenemos a fuego lento unos diez minutos más.

Salpimentamos la carne y la echamos en la sartén y mezclamos y pochamos durante otros diez minutos con cuidado de que no se queme. Añadimos unas cinco o seis cucharadas de tomate frito casero y si os gusta el picante, es mi caso, una puntita de ají rojo picante (o salsa tabasco o similar). Dejamos cocinar de nuevo todo junto diez minutos (pensad que cuanto más mimo dediquéis a la salsa de carne más bueno estará el conjunto). Retiramos del fuego y dejamos enfriar.

Pelamos las patatas añadimos una cucharadita y media de ghee, sal y hacemos un puré lo más fino posible. Formamos unas bolas de puré a las que haremos un agujero en medio. Ponemos una cucharada de salsa de carne y cerramos.

Cogemos tres cuencos, en uno ponemos los huevos batidos, en otro el almidón de yuca y en el tercero la harina de almendras junto a las semillas. Pasamos por almidón de yuca nuestras bombas, luego por el huevo y por último rebozamos bien con la mezcla de harina de almendras y semillas. Vamos colocando nuestras bombas en un papel vegetal y horneamos unos 20 minutos a 170 grados. Si es necesario las iremos girando  para que se doren de una forma uniforme.

Cuando estén hechas dejadlas enfriar un poco y servidlas con una salsa picantona o con un alioli… no digo más que lloro.

 

A los que no tengáis intolerancias y solo queráis mantener un poco la vida paleo o una vida saludable os digo, hay muchas opciones en la calle para salir a tapear y no salirte de tu forma de alimentación: ensaladas de tomate y ventresca, jamón, sepia a la plancha, gambas, mejillones… la gastronomía española popular tiene taaantas opciones. A los que como yo ya hayais perdido la cuenta de las veces que os habéis intoxicado por la cabezonería de seguir yendo de tapas, pues intentadlo con las mías. Quizás no son tan castizas, pero están buenísimas.

 

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