Descubriendo: la copa menstrual

Alguna vez me decís que encamino mucho las entradas de los viernes al público femenino y que, por ejemplo, en la entrada sobre las mentiras del tallaje en España,  podría también  incluir los problemas del hombre a la hora de comprarse ropa,  o hacer una entrada sobre sus problemas específicos con la nutrición, con la estética corporal impuesta, con la industria de la moda … y tenéis razón. De hecho sois muchos los que seguís a Barriga Sana directamente, y muchas esposas, mamás e hijas a las que os preocupa la salud del que duerme a vuestro lado, de vuestro hijo, o de vuestro padre.  Este es un blog de todos para todos.

Estoy intentando solucionar esta tema, pero el mayor problema es que ese tipo de entradas son de ámbito muy personal:  yo me hago las fotos, yo me mido, yo me peso, etc.  y hasta que convenza a algún muchachote para que haga de modelo para mí (el costillo dice que él está muy a gusto en la retaguardia), ese tipo de entradas van a tener que retrasarse un poco. Desde aquí hago una llamada a esos hombretones que quieran participar en la elaboración de este blog.

A todo lo que os he contado, se une que las mujeres tenemos una serie de problemas específicos muy ligados a nuestro desarrollo hormonal que, evidentemente, yo conozco de primera mano. Sé lo que es una menstruación, un cambio hormonal, una regla dolorosa o los problemas de descalicificación que sufrimos las mujeres a partir de cierta edad. De problemas ginecológicos lamentablemente, soy una experta.

Toda esta justificación inicial es para deciros que hoy la entrada es absoluta y completamente femenina porque hoy hablamos de la copa menstrual.

Siempre que hablo de este tema recuerdo una anécdota que nos contaba una amiga cuando le preguntó a su madre, que es médico, que opinaba de la copa menstrual y le contestó que la única que conocía era la de coñac que se tomaban ella y su amiga el día que les bajaba la regla para aliviar el dolor. 🙂

Aunque penséis, yo también lo pensaba, que la copa menstrual  es un invento reciente , la primera patente que existe es de inicios del siglo XX  y la presentó la estadounidense Leona W. Chalmers. La copa era de un único tamaño y estaba hecha de caucho y por lo visto se vendió muy bien durante una época pero, desafortunadamente para Chalmers, casi al mismo tiempo el Doctor Earle Haas patentó algo que revolucionó el mercado y que relegó la copa menstrual al mayor de los olvidos: El tampax

Durante mucho tiempo la copa dejó de fabricarse pero en 1987 apareció en el mercado una nueva copa de látex en dos tamaños (sigue existiendo en la actualidad) y que fue la precursora de la copa de silicona.

A partir del año 2000 la copa menstrual llega a España, hace ya casi 20 años, pero empieza a popularizarse desde hace unos cinco años. Ahora en cualquier conversación entre mujeres de edad menstrual  si sacas el tema de la copa saben que se trata, otra cosa es que la hayan probado, aún el público español se resiste a dejar los tampones y las compresas.

Yo llevo diciendo desde hace unos cuantos años que iba a probarla. Cada menstruación pensaba: “el mes que viene la compro”, y nunca la compraba. ¿Qué pasó para que finalmente entrara en una farmacia a informarme? Pues sencillamente al detectarme la celiaquía, que era la enfermedad que me llevaba de cabeza y me estaba haciendo enfermar cada día más, y dejar el gluten, empezaron a aparecer otras pequeñas intolerancias que estaban debajo de la mayor y que también tenían que demostrar su existencia, lactosa, legumbres, cereales… y finalmente, en una visita a la ginecóloga, tras explicarle unos síntomas que padecía en todas las menstruaciones, me diagnosticó una dermatitis de contacto por el uso prolongado de celulosa. Es decir, fuera compresas y fuera tampax inmediatamente. Evidentemente ese día al salir de la consulta hice lo que debía haber hecho hace mucho tiempo, comprar mi copa menstrual.

¿Cuáles son las ventajas del uso de la copa menstrual?

La copa menstrual al contrario de los tampones, recoge el flujo menstrual en vez de absorberlo por lo que protege la flora vaginal y no contiene productos químicos (agentes blanqueadores ni materias químicas agresivas como lejía o cloro que, con el uso continuado, pueden alterar el ph de los órganos genitales de la mujer).

No se nota, no se mueve y se adapta completamente al cuerpo por lo que puedes hacer deporte, nadar, correr y no se desplaza lo más mínimo, pero es que además no la notas en absoluto.

En mi caso aguanta 12 horas sin problemas, lo cual supone mucha menos planificación si tengo un evento en el que no sé cuando voy a tener tiempo de cambiarme (recordad que en cada cambio es imprescindible lavar la copa con un poco de agua y jabón).

En cuanto al dinero, no recuerdo cuanto me costó, alrededor de 26 euros si no me equivoco. Esto significa que en cinco meses la tienes amortizada.  Supuestamente dura diez años (algo que no creo que debamos comprobar) pero solo con que durara un año me ahorraré unos 60 euros.

Y no menos importante, con su uso estamos ayudando al medio ambiente. Menos residuos, menos celulosa, menos contaminación. Una mujer genera en un año casi 6 kilos anuales de residuos por el uso de tampones y compresas… imaginad cuantos kilos se pueden generar finalmente en todo el mundo.

La marca que yo compré solo tenía dos medidas, M y L, y fue muy fácil elegirla porque es un tema de edad y de haber sufrido o no un parto vaginal. En cualquier caso la persona que me atendió a mí tenía muy claro cómo ayudarme y desde el principio me he sentido cómoda con la elección que hice. Sé que en algunos casos no os habéis adaptado bien a vuestra copa, que os incomoda o se os mueve,  pedid consejo y elegid otra talla, yo notaba más un tampón de lo que noto la copa, el objetivo es no sentir absolutamente nada.

¿Para quitarla? Un poco de maña (que se adquiere en la segunda extracción) y poco más. Yo soy muy patosa (tengo manos de trapo) y no me he manchado nunca. Evidentemente hay que tener cierto cuidado, pero no hace falta ser un cirujano plástico para ello.

Es fácil ver cuál es la conclusión de esta entrada, que recalco de antemano, no está patrocinada, no me han pedido que haga y  no voy a recibir doscientas copas menstruales en casa a cambio (ni si quiera he nombrado cual es la que yo uso): compradla. No sé porque no la empecé a usar antes, pero realmente ahora no podría usar otra cosa (aunque la dermatitis de contacto remitiera).  Me siento liberada, y  que me baje la regla no supone llenarme el bolso de mil artilugios que luego me olvido de sacar y que acabo tirando porque se han abierto o roto. No planifico nada, no me preocupo por ninguna actividad que vaya a realizar y me siento mucho menos molesta que antes. Solo puedo decir bondades y no quería dejar de contároslo en el blog.

Es importante empezar a eliminar químicos de nuestra vida. Este es un primer gran paso.

 

 

 

2 Replies to "Descubriendo: la copa menstrual"

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    Reme 13/10/2017 (22:42)

    Excelente post! Yo la conocí hace 4 años y como soy muy lanzada con todo, la compré y a usarla. He de decir que estoy encantada con ella. Igual que a ti, me dura 12 horas. He animado a cualquier mujer a usarla, aunque hay alguna muy reacia por el tema de ascos con la sangre, cosa que no entiendo pues es tuya, pero….. Animaos chicas!

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      Barriga Sana 13/10/2017 (23:19)

      Yo también animo a toda la que me quiera escuchar, pero aún hay muchos perjuicios con ese tema…

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