Vamos a contar mentiras: Los superalimentos

Si buscamos en el  diccionario de la Real Academia de la Lengua el término superalimento nos devuelve una pantalla en blanco,  no existe (superhombre por ejemplo sí), de manera que para tener más clara la definición del tema de hoy, vamos a hacer el ejercicio de crear nosotros la palabra y su significado. De esta manera  super es un elemento compositivo que significa preeminencia o excelencia, que sobresale entre otros de su misma clase por ser muy bueno, estupendo o magnífico. Alimento es, a su vez, el conjunto de sustancias que los seres vivos comen y beben para subsistir.  Un superalimento por lo tanto será un alimento excelente que sobresale entre otros de su misma clase por ser muy bueno. ¿Estamos de acuerdo?. Bien, pues eso es mentira.

Como nos ha ocurrido otras veces en esta sección de las mentiras de la nutrición, (hablando por ejemplo de dietas détox), nos encontramos otra vez con la nueva lacra de la alimentación, un producto del “marketing alimenticio”. Los superalimentos no existían hasta hace relativamente poco pero ahora han aparecido de la nada más profunda y son, según la cultura popular, productos muy ricos en nutrientes y considerados especialmente beneficiosos para la salud. Estos superpoderes  y supercapacidad de nutrir son tan  inconsistentes científicamente que en 2007 la Unión Europea prohibió el uso del término en los etiquetados y envoltorios de los productos. Sin embargo eso nos da igual, en Hollywood, la col kale es lo más, las semillas de chia se ponen hasta en la sopa y en el restaurante orgánico de la esquina le ponen bayas de Goyi al helado, y eso es sanísimo. A tanto llega esta obsesión que en 2016 se realizó una encuesta entre habitantes del Reino Unido y, atentos, un 65% admitió que compra algunos productos solo porque se consideran superalimentos, un 30% además dijo que esta circunstancia estaba científicamente probada y la mitad de estos estaban dispuestos a pagar más por estos productos frente a otros sin superpoderes. ¿Esto es o no es una estafa en toda regla?

A España el boom de los superalimentos ha llegado un poco más tarde y con algo más de escepticismo (aquí el puchero de la abuela sigue siendo más demandado que el batido verde) aun así las estanterías de cualquier supermercado, las fotos foodys de los influencers más prestigiosos, incluso las cartas de los restaurantes más “healthy” y más de moda de la ciudad, están llenos de kale, chia, baobab y goyi .

Quiero que veáis esta foto

¿Qué os quiero contar con esto? Pues que los superalimentos no son malos, para nada, pero son un productos de marketing creados para aumentar sus ventas. La col kale contiene glucosinolatos que podrían ayudar a prevenir el riesgo de contraer cáncer, pero es que las coles de bruselas contienen mucho más y nadie las llama superalimentos (de hecho las llaman cosas mucho más feas porque las pobres son uno de los patitos feos de nuestra alimentación), al igual que esto nos ocurre con la chia, que es famosa por su contenido en omega 3 y el salmón tiene casi el doble, o los nitratos de la remolacha que se encuentran en cantidad doblada en la rúcula.

No os ha pasado alguna vez encontraros con un personaje famoso y pensar, ¿qué tiene ella que no tenga yo?, pues eso piensan el resto de los alimentos de los “superfoods”. Las lentejas no necesitan más nutrientes, necesitan un asesor personal que las ponga en la cúspide de la moda alimentaria.

¿Os gusta la chia? A mi me encanta, ¿el té matcha?, ¿las bayas de Goyi?… pues compradlos por su sabor, por su textura, por lo que os permite cocinar, pero no porque penséis que con ello estáis haciendo algo más sano que comiendo una manzana a bocados. Conozco a gente que se toma el té matcha haciendo pinza con los dedos en la nariz y de un solo trago porque no soporta el sabor, pero como está haciendo algo sano para su cuerpo… En fin, para no ser yo la dura en este sentido, voy a acabar con una frase del Dietista-Nutricionista y Biólogo Juan Revenga: “desde el punto de vista de la salud pública, no existen los superalimentos, sólo hay gente superinfluenciable por supermodas”.

Pues eso.

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