Helado de horchata con crujiente de pera y galletas de chufa y chocolate negro

Mi pequeña biblioteca nutricional (I)

Diariamente, tanto en la página de Facebook como en el grupo de “Paleo para inconstantes”, recibo mails de gente que me pregunta si puede comer o no un alimento. Al principio contestaba a estas preguntas claramente, “¿soja?, es una legumbre, no la puedes comer”,  pero me sorprendía que nadie me preguntara cuál era la razón y que sencillamente tomaran mi palabra como ley. Ahora les digo que investiguen, que busquen en la red, que lean y que decidan ellos mismos que deben o no deben comer. Os lo he dicho muchas veces, yo sigo una dieta evolutiva, que no es un tipo de alimentación, es un estilo de vida que quiero mantener en el tiempo. No estoy haciendo esto por bajar de peso, como operación bikini o por moda, lo hago porque, tras enfermar quise saber que le pasaba a mi cuerpo, y empecé a leer y a investigar, y entendí que estaba comiendo de forma incorrecta y que me estaba autolesionando. Es por eso que me gustaría compartir con vosotros algunas de esas lecturas imprescindibles en mi pequeña biblioteca nutricional, porque quiero que vosotros también seáis capaces de decidir cual es vuestra elección a la hora de alimentaros. Empezamos hoy con los libros dedicados a nutrición  en general, la semana que viene hablaremos de los que versan sobre la dieta paleo y por último os recomendaré un par de libros de recetas de cocina. Vamos allá.

Nutrición en general

La digestión es la cuestión- Giulia Ender: Esta publicación nació de una conferencia que dio la científica Giulia Enders y que se convirtió en un fenómeno en YouTube. En este libro, y de una forma muy entretenida, vais a entender como el cuidado del intestino es clave para la salud integral de las personas y como, un órgano que se consideraba secundario, es clave para una vida feliz. Cada vez que un médico le dice a alguien que, cambiando su alimentación, no va a conseguir mejorar una u otra enfermedad me dan ganas de mandarle un ejemplar de este libro.

Mi dieta cojea- Aitor Sánchez García: No estoy siempre de acuerdo con Aitor. De hecho, sé que él no tiene un gran concepto de las dietas evolutivas y sin gluten, pero es un libro interesante y que nos ayuda a desmitificar algunos conceptos erróneos sobre la alimentación.

Comes fatal y lo sabes- Fernando Orpinell Fernando es amigo y ex compañero de trabajo y un gran entrenador personal. En su libro nos habla de cómo nos alimentamos de forma inconsciente, sin elegir de forma coherente los alimentos que ingerimos. Nos faltan nutrientes y, por lo tanto, nos falta energía. Fernando nos propone un cambio radical con el que aumentaremos nuestra energía y mejoraremos nuestra salud.

Cerebro de pan- David Perlmutter; Lo confieso, compré este libro solo por la polémica que estaba causando. Tiene grandes críticos que afirman que David es un radical que no apoya ninguna de sus afirmaciones en evidencias científicas y grandes seguidores que creen a pies juntillas que el mayor veneno de la humanidad lo ingerimos a base de cereales. Si bien su forma de alimentación propuesta podría parecerse mucho a la mía, he de decir que yo estoy entre los miembros del primer grupo.

La enzima prodigiosa- Hiromi Shinya; Supongo que si habéis visto la entrevista de Risto Mejide a Mercedes Milá sabréis que ella considera este libro como una biblia de la alimentación. Al igual que ella muchísimas personas en este mundo han hecho de este libro un best seller. El doctor  Hiromi Shinya es un absoluto defensor de la teoría que«tu cuerpo está diseñado para curarse a sí mismo».  Cualquier persona, con independencia de su predisposición genética, puede ayudar a su cuerpo a evitar enfermedades cardiacas, obesidad, fibromas, estreñimiento, síndrome de colon irritable, enfermedad de Crohn, apnea del sueño y enfermedades autoinmunes. La clave está en el factor enzimático. Las enzimas son proteínas complejas que permiten el desarrollo de todas las funciones celulares. En La enzima prodigiosa descubrirás por qué algunos alimentos considerados saludables como los lácteos son la causa de enfermedades crónicas. Y con este libro dejo las recomendaciones por hoy. Ya tenéis lecturas genéricas por un tiempo. Por supuesto, me encantaría que vosotros me recomendarais aquellas lecturas de nutrición que os hayan impresionado.

Vamos con la receta de hoy: helado de horchata casera con galletas de chufa y chocolate negro. Estoy verdaderamente orgullosa de esta receta, no solo por que la hice de forma absolutamente autónoma si no por la forma que tuve que aprovechar todos los ingredientes y lo deliciosa que quedó. Al lío!.

Helado de horchata con crujiente de pera y galletas de chufa con chocolate negro

Ingredientes

  • 250 gr de chufa
  • 800 ml de agua mineral
  • 2 platanos maduros
  • Estevia líquida
  • Dos huevos camperos
  • 1 cucharada de psyllium
  • 1 cucharadadita de levadura sin gluten
  • 1 pizca de sal
  • 4 cucharadas de miel
  • 125 gr de ghee
  • Chocolate Negro
  • Leche de coco
  • Una pera

Elaboración

  1. Para hacer la horchata casera debemos poner en remojo las chufas mínimo 24 horas, yo las tuve 30, e ir cambiándoles el agua una vez cada ocho horas
  2. Escurrimos las chufas, las mezclamos con el agua mineral y batimos hasta que veamos que se han triturado todas las chufas.
  3. Colamos la horchata con ayuda de un colador fino o un paño de algodón. Reservamos los restos de las chufas trituradas.
  4. Batimos la chufa junto a los plátanos hasta obtener una textura cremosa (si la mezcla está muy líquida poner medio plátano más). Añadir unas gotas de estevia (a gusto del consumidor) y volver a mezclar.
  5. Repartimos la mezcla de helado en los moldes que hayamos elegido y metemos en el congelador.
  6. Extendemos la harina de chufa (o los restos de hacer la horchata) sobre un papel vegetal en una bandeja de horno y llevamos al horno a una temperatura máxima de 70 grados. Vamos moviendo con las manos la harina hasta que esté completamente seca.
  7. Mezclamos en un bol la harina de chufa, el psyllium, la sal y la cucharadita de levadura sin gluten.
  8. En el vaso de la batidora ponemos la miel, los dos huevos y el ghee derretido (pero no caliente). Batimos hasta obtener una mezcla uniforme. Vertemos esta mezcla con el bol de la harina y mezclamos removiendo con cuidado con unas varillas hasta obtener una masa homogénea. Echamos un chorro de leche de coco y volvemos a mezclar hasta obtener una mezcla que podamos modelar.
  9. Precalentamos el horno a 170 grados
  10. Ponemos un papel vegetal en una bandeja de horno y vamos creando bolitas que aplastamos para conseguir nuestras galletas. Horneamos durante 30 minutos o hasta que las galletas estén doradas por ambos lados.
  11. Dejamos enfriar las galletas fuera del horno y mientras fundimos 200 gr de chocolate con una cucharadita de ghee.
  12. Introducimos una a una las galletas en el chocolate derretido (deben quedar completamente cubiertas) y volvemos a colocar en una bandeja sobre papel vegetal. Dejamos enfriar y metemos en la nevera.
  13. Elegimos una pera madura, la machacamos con un tenedor y hacemos dos pequeñas tortitas que podemos llevar al horno a baja temperatura o poner en la deshidratadora de alimentos
  14. Para servir sacamos el helado del molde, y acompañamos del crujiente de pera y dos galletas de chufa. Un postre de estrella michelín.

El consejo de Nur

Otra forma de hacer esas galletas es crear pequeños sandwiches de frambuesa cubiertos de chocolate negro. Para ello haremos las galletas mucho más finas, montaremos dos en forma de bocadillo con un relleno de compota de frambuesa o frutos rojos y bañaremos ambas en chocolate negro. Dejaremos enfriar en la nevera... y solo podremos morir de placer al comerlas. Están tan buenas que tienen que ser seguro un pecado. Aunque la gula es casi un pecado venial no?.

2 Replies to "Helado de horchata con crujiente de pera y galletas de chufa y chocolate negro"

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    Nadia 10/05/2017 (22:19)

    Creo que las galletas de compota si que las podría hacer… voy tomando ideas.

    • comment-avatar
      Barriga Sana 10/05/2017 (23:46)

      Te vas a hacer una cocinitas! A ver si voy a visitarte y me haces una cena (o al menos me sacas de cena por ahí!)

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