Nutrición en la niñez

Tomate seco
Sobrasada vegana
06/06/2018
Pollo al estilo italiano con aceitunas
Pollo italiano
10/06/2018

La nutrición en la niñez es un tema muy controvertido y es por ello que no todos los nutricionistas o dietistasestán preparados para tratar dietética infantil. Yo misma, que me estoy preparando para llevar a niños al igual que adultos, me siento llena de dudas cuando se trata de  la nutrición de la peque de la casa. ¿Debo dejarle que ella misma elija que quiere comer dentro de unos límites? ¿y si come mucho? ¿demasiada proteina?

En primer lugar diremos que la niñez es un periodo (que va más o menos desde los dos años hasta los diez, once) que se caracteriza por varios cambios a nivel físico y psiquico:

  • En la niñez se ralentiza el crecimiento tan fuerte que se sufre en la época de lactante y que volverá a producirse con la adolescencia. En este momento los niños necesitan unos requerimientos energéticos menores (a nivel relativo y en proporción a su peso) de los que necesitaron de bebés o de los que necesitarán a partir de los trece años.
  • Comienza la variabilidad interindividual, ¿qué es esto? pues que cada niño es un mundo, como cada adulto lo es. Si bien para los bebés existen pautas genéricas que se aplican a nivel global (cantidades de consumo de leche, introducción de alimentos paulatina…) en los niños empezaremos a diversificar la dieta según su composición corporal y nivel de actividad física. Esta variabilidad interindividual se irá acrecentando a medida que pasen los años, mientras los pequeños de 2 y 3 pueden tener necesidades muy similares, dos niños de 9 o 10 años pueden presentar características completamente diferentes.
  • Nuestros niños son esponjas de su futuro, todo lo que aprendan ahora marcará su desarrollo como adultos. Es importante enseñarles a saber comer, la importancia de la alimentación  y a no causarles traumas que les acompañará toda la vida. Estoy seguro que sabéis historias de más de un adulto que no puede ni acercarse al puré porque “de niño me tapaban la nariz para que me lo comiera”, o no toma lentejas porque “mi madre las sacaba para comer y si no las tomábamos las sacaba para cenar o para desayunar…”. Con todos mis respetos a las madres de antes, esa no es la actitud.
  • El ser humano está diseñado para buscar su propia supervivencia, más en un infante que se rige  por instinto en mayor proporción que un adulto (que lleva bagaje detrás y tiene más aprendido que heredado). Ningún niño que disponga de comida morirá de hambre porque estamos genéticamente preparados para modular nuestra ingesta y sobrevivir.

Asumido todo lo anterior, ¿cuales son las pautas generales a la hora de alimentar a un niño?

  1. En general nuestros niños tienen un excesivo aporte proteico, debemos equilibrar los nutrientes como si de un adulto se tratara. Veo muchos platos solo con una hamburguesita o unas salchichas… Un niño debe comer verdura, fruta, carne, pescado, huevos y aceite de oliva en la proporción adecuada a su peso. No me vale que me digáis que vuestro hijo no se come las verduras, o no se come el pescado… puede no gustarle una forma determinada de cocinar el pescado, o una verdura en particular (de niños empiezan a desarrollar sus preferencias) pero puede que le encante una crema de guisantes, unos chips de col kale, una pizza de coliflor o un arroz de brocoli. Si a mi me ponen una verdura hervida servida como en la escena de Oliver Twist yo tampoco comería…
  2. No hagamos dramas por la comida. Me encuentro con papás que me escriben porque la relación de pareja se está desgastando debido a que el niño no come. La abuela dice que no come, la vecina dice que está muy delgado, el tío del pueblo opina que el “zagal está escurrido”… La comida no puede ser causa de discusiones, de malos momentos, de luchas. Si cada comida se convierte en una guerra el niño, cada vez más, odiará ese momento. No se puede obligar a comer, pero tampoco, por el hecho de que coman, se debe recurrir a “cocinar aquello que le gusta”. Conozco más de un caso en el que el niño solo come carne con patatas, pasta o yogures y eso  no se puede permitir. Hay que adaptar las comidas al gusto de todos, igual que lo hacemos con los adultos, pero no se tiran las lentejas y se cambia por un huevo frito.
  3. No debemos premiar ni castigar al niño por no comer. Volvemos al punto anterior, no pueden ver la comida como un momento de tensión, ni comer a cambio de un regalo o de un postre. “Si te lo comes todo comerás sandía”, no!.  Comer consiste en un plato, (o dos) y el postre, si el niño no quiere comer no hay postre, pero como algo natural, es parte de la comida y él no quiere comer… “No es un castigo, es que tú has dicho que no quieres comer y el postre es parte de la comida”. Con tranquilidad, sin aspavientos y sin gritos.
  4. Hay que evitar la excesiva palatibilidad de los platos. Nosotros somos adultos corrompidos, pero ellos aún tienen la opción de saborear los alimentos tal cual son y acostumbrarse a su sabor. Limitaremos el consumo de sal  y reduciremos al mínimo el consumo de azúcar. Ojo, no soy una talibana y yo no le pego un golpe en la mano a mi hija si le dan una piruleta (por cierto, gentes del mundo, antes de ofrecer algo a un niño no estaría de más preguntar a los padres si pueden tomarlo) pero en casa no hay azúcar. Las bolsas de caramelos que nos dan en los cumpleaños se guardan en el armario (ahora mismo tenemos demasiado acumulado porque todos los amiguitos de mi hija nacieron en Mayo o Junio) y se come una golosina de vez en cuando. Son niños, deben ser niños, pero no adictos al azúcar.
  5. La alimentación infantil, igual que la de los adultos, debe basarse en comida real, en la que se compra en el mercado. Leed etiquetas no publicidad, o mejor no leáis etiquetas, comprad productos que no las lleven. Solo os recordaré esta noticia que salió la semana pasada:La AEP cobró más de dos millones de euros por prestar su logotipo a productos infantiles. 
  6. Establezcamos desde ya hábitos de conducta en la mesa. Se come sentado, se come con cubiertos, se come con tranquilidad y no se levanta uno hasta que acaba de comer. Durante la comida no se ve la tele, no se usa el movil, no se mira la tablet, se habla, se conversa, se comenta y se degusta. Lo ideal: compartir siempre mesa con los papás.
  7. Igual que no debemos preocuparnos si un niño come de menos tampoco si come mucho, siempre que sean en sus momentos de comida y siempre que sea comida de verdad. Si dejamos que el niño coma a cualquier hora, si le damos bollos, dulces, croissants, patatas, chucherías… probablemente conseguiremos un niño gordo. En España el índice de obesidad infantil está en torno al 23%. No digo nada y lo digo todo.
  8. Fomentad el deporte, la actividad física, el movimiento. La bici antes que la tablet, el patinete antes que las películas disney, la calle antes que su cuarto. Practicar un deporte de equipo desde pequeños abre la mente a muchas cosas, además de la actividad física: sentimiento de equipo, compañerismo, capacidad de trabajo conjunto, pertenencia al grupo…

En definitiva, un niño que desarrolle una relación sana y correcta con la comida será un niño con un desarrollo físico adecuado (con las características propias y genéticas de cada uno) y un adulto mucho más sano.

Y como siempre os digo, si os encontráis ya con un problema, si vuestro hijo ha adquirido unas costumbres incorrectas y solo come natillas o tiene un sobrepeso evidente, recurrid a un especialista en nutrición infantil. No obviéis el problema, es más grave de lo que parece.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos:

  • Responsable: Nuria Pons Ximénez
  • Finalidad: poder gestionar todos los comentarios del blog.
  • Legitimación: tu consentimiento para enviarte correos con la newsletter.
  • Destinatarios: tus datos serán guardados por Cubenode, mi proveedor de hosting.
  • Derechos: tienes derecho, entre otros, a acceder, rectificar, limitar y suprimir tus datos.