Cestas de chocolate negro y frambuesa

Diabetes mellitus y alimentación

Por fin los nutricionistas están situándose en el lugar que les corresponde dentro de la rama biosanitaria. Aún nos falta mucho que pelear y mucho que cambiar, pero poco a poco la sociedad médica se está dando cuenta de la importancia de la alimentación como hábito de vida  para preservar la salud y de como, aquello que comemos, puede ayudar a la curación y mejoría de determinadas patologías.

Es por ello que con la entrada de hoy me gustaría iniciar una serie en las que  hablemos de diferentes enfermedades y la alimentación recomendada para cada una de ellas. Empezamos con una de las más relacionadas, sin duda, con la alimentación: La Diabetes.

La diabetes es una enfermedad metabólica caracterizada por la elevación de glucosa en sangre debido al déficit en la producción de insulina o disminución de su efecto; que produce alteraciones en el metabolismo de hidratos, proteínas y grasas y graves complicaciones a corto y largo plazo.

Existen varios tipos de diabetes pero en este caso me gustaría que destacáramos la diabetes tipo 2 que es la que presentan un 95% de los casos  y que está asociada mayoritariamente a la obesidad.

Una de las mejores noticias que os puedo dar a los enfermos de Diabetes tipo 2 es que el 40 % de los casos mejora solamente aplicando Dieta y ejercicio, un 30%  necesita además atidiabéticos orales (que pueden acabar retirándose) y finalmente el 30% restantes debe recurrir a la insulina.

El restablecimiento del peso en diabéticos obesos no insulinodependientes restablece el nivel glucémico y normaliza triglicéridos y colesterol. En pacientes tratados con insulina al bajar el peso necesitan mucha menos hormona. Es por ello que lo primero que debemos aplicar es una reducción de la energía total consumida, una dieta hipocalórica, en la que un 50% de las calorías provengan de verduras,  control de las grasas saturadas y limitación del consumo de azúcar solo a dos piezas de fruta al día y controlaremos el índice glucémico de los alimentos (ojo, en este caso no solo es importante el alimento en sí, también lo es su forma de cocinado). Aunque yo soy partidaria de máximo tres comidas al día, en casos de diabéticos tipo 2 podemos aumentar la ingesta hasta a cinco veces si es necesario.

Por otra parte es importante la introducción del ejercicio físico controlado una hora al día y no dejar nunca más de dos días sin realizar ninguna actividad física. El deporte ayuda al control y reducción de peso, estimula la captación de glucosa por el músculo, reduce las necesidades de insulina y antidiabéticos orales y, en definitiva, mejora la sensación de bienestar y la calidad de vida.

Si queréis conocer el riesgo que tenéis de desarrollar diabetes tipo 2 podéis hacer el test que os propone la Fundación para la diabetes aquí.

No sé si la entrada de hoy es la más adecuada para la receta que vamos a compartir porque es uno de esos postres que vas a tener que evitar si sufres de diabetes tipo 2, pero cuando estaba a punto de cambiar la receta he pensado… ¿y si es la motivación para empezar a perder peso? ¿y si lo consideramos el premio del día que consigas llegar a tu peso ideal?. En cualquier caso este es un postre que solo tiene los azúcares de la fruta que vamos a utilizar. De verdad,  está muy bueno, pero es más sano de lo que en el fondo parece…

¿Vamos a ello?

Cestas de chocolate negro con crema de cacao y frambuesa

Ingredientes

  • 500 gr de frambuesas
  • Ghee
  • Estevia pura líquida
  • Tableta de chocolate ecológico al 85%
  • Aceite de coco
  • 1 lata de leche de coco
  • 1 cda de crema de coco
  • 1 cda de cacao puro desgrasado
  • Arándanos

Elaboración

  1. Empezamos haciendo nuestra compota de frambuesas, para ello ponemos una cucharada de ghee en una sartén y calentamos. Añadimos las frambuesas y empezamos a cocinar. Se irán deshaciendo poco a poco y solo cuando estén deshechas incorporamos la estevia a gusto y dejamos cocinar a fuego lento durante unos 20 minutos o hasta que espese. Retiramos del fuego y tenemos dos opciones, pasar por un colador para extraer la mayor parte de las pepitas, o como me gusta a mi, entera, sin colar y con sus pepitas. Si todo este paso os parece muy laborioso podéis buscar una de las compotas ecológicas y sin azúcares añadidos que encontráis en el mercardo.
  2. Fundimos en el microondas la tableta de chocolate negro sin que llegue a hervir, al sacar añadiremos una cucharada de aceite de coco que se derretirá con el calor residual. Batimos bien.
  3. Pintamos con el chocolate fundido moldes de silicona de cupcakes, de manera que queden completamente cubiertos y llevamos al congelador una media hora. Sacamos y repetimos la acción. Yo las pinté hasta tres veces para conseguir un grosor suficiente y que no se rompieran al desmoldar.
  4. En un bol añadimos la parte sólida de la leche de coco de lata, la cucharada de crema de coco y la cucharada de cacao crudo desgrasado. Batimos bien con unas varillas y probamos. Si es necesario más dulzor añadiremos unas gotas de estevia líquida y volveremos a batir.
  5. Montaremos nuestras cestas poniendo una cucharada de compota de frambuesas en el fondo de la cesta, la crema de cacao y para finalizar un poco más de compota de frambuesa y un arándano. Dejaremos enfriar unas horas en la nevera antes de servir.

El consejo de Nur

He hecho otra versión de las mismas cestas con queso crema sin lactosa mezclado con cacao y la crema de coco y la textura y el resultado ha sido excelente. Si no tenéis excesivos problemas con un queso procesado podéis probar también esta opción, os encantará de cualquiera de las dos maneras.

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