Rollitos de pollo a la menorquina

Cocina de proximidad

Ahora que ya llevo casi un año diagnosticada como celiaca y ocho meses inmersa en la dieta evolutiva o paleo, empiezo a tener mis propias impresiones sobre qué, cómo y cuánto debo comer. Nos ocurre a todos, cuando empiezas te fijas y sigues los preceptos de tus maestros, pero lo ideal es que finalmente tú puedas sacar tus propias conclusiones, más cuando se trata de algo que afecta directamente a tu cuerpo que solo uno mismo conoce a la perfección. Es por eso, que últimamente he dado un giro de nuevo a mi forma de alimentarme, buscando la sencillez de la cocina real.

En mi opinión, comer de forma evolutiva no significa visitar un montón de supermercados ecológicos, tiendas dietéticas y herboristerías, y llenar la despensa de etiquetas extrañas o productos del otro lado del planeta. Significa visitar el mercado local y al señor Pepe, del tenderete de toda la vida, para comprar alimentos de kilómetro cero, de tu área de influencia, de tu país, de tu tierra, de tu área de desarrollo.

Con esto no quiero que ahora nos pongamos radicales, sigo teniendo en casa aceite de coco (que uso básicamente en repostería) y compro productos como Yuca o plátano macho en algunas ocasiones, pero no puedo hacer de ellos la base de mi alimentación. ¿Por qué? Pues básicamente por los siguientes motivos:

  1. Nuestro origen, que es uno de los factores influyentes en nuestra genética, marca nuestra capacidad de digerir y aprovechar los nutrientes de los alimentos. En países asiáticos se tolera mejor el picante que en países del norte de Europa, ¿costumbre? Sí, pero también predisposición biológica, ¿Sabíais que la tolerancia (ojo, la tolerancia no la intolerancia) a la lactosa es una variación genética que se produjo probablemente en Asia?
  2. Si somos personas concienciadas, entenderemos que el daño ecológico de consumir un producto que debe atravesar el océano es muy superior que si compramos los tomates del huerto del pueblo. El consumo de combustible es mayor, también la necesidad de envasado, el embalaje…
  3. Evidentemente, un producto que ha de cruzar medio mundo no va a tener la frescura ni la naturalidad del producto local. Además, hay que interiorizar que la voluntad final es la venta del mismo, por lo que habrá que preservarlo para que su vida útil se alargue lo suficiente y que su consumo sea posible durante más tiempo. Esto significará que necesitaremos añadir conservantes, colorantes, emulsionantes y demás, que son absolutamente prescindibles en nuestra dieta.
  4. Hay que apoyar el comercio local, el de toda la vida. Como decía aquel slogan que buscaba la vuelta a los mercados catalanes “Vine al mercat reina” (ven al mercado reina!). La economía local es la que impulsa el desarrollo colectivo de los pueblos.

Siguiendo esta política del acercamiento culinario a nuestra tierra, hoy os quiero compartir una receta del lugar donde nací, Menorca. Esta es una tierra de grandes influencias externas, ya que hemos sido moneda de cambio entre civilizaciones durante mucho tiempo por ser un punto estratégico en el mediterráneo. Hemos pertenecido al imperio británico, al reino de Francia, y sufrimos durante un tiempo la dominación árabe. Quizás esta última es la cultura que más ha influido en nuestra cocina, que tiene unos fuertes toques mediterráneos mezclados con el uso de especias y frutos secos muy similares a la cocina marroquí. Así, el plato de hoy tiene una mezcla del mar que riega nuestras costas con aires exóticos de los países de las mil y una noches, que espero que os sorprenda y os agrade.

Rollitos de pollo a la menorquina

Ingredientes para cuatro personas

  • 4 contramuslos de pollo (podéis utilizar pechugas, son más simétricas y más fáciles de rellenar, pero quedan más secas)
  • Sobrasada de payés de Menorca
  • Orejones
  • Nueces
  • Almendras
  • Sal
  • Pimienta
  • Tomillo
  • Comino
  • Miel de menorca
  • 1 pimiento rojo
  • 1 pimiento amarillo
  • Cebolla dulce
  • Higos
  • 1 Manzana
  • Papel de horno

Preparación

  1. Abrimos los contramuslos de pollo y colocamos cada uno de ellos encima de un papel de horno.
  2. Los extenderemos completamente y si hace falta los golpearemos con una maza para carne con el objetivo de que sean más manejables a la hora de rellenarlos. Salpimentaremos y rociaremos cada uno con un chorrito de aceite de oliva extra.
  3. Cortaremos un trozo de sobrasada y la untaremos en una mitad del contramuslo, como si de un bocadillo se tratara.
  4. Ponemos encima de la sobrasada los orejones y un picado de frutos secos (en mi caso he elegido almendras y nueces).
  5. Ayudándonos del papel de horno haremos unos rollitos con el pollo y cerraremos los extremos (deben quedar envueltos como un caramelo.
  6. Precalentamos el horno a 180 grados.
  7. Cortamos los pimientos y la cebolla en láminas gruesas y hacemos una cama en la fuente de horno. Encima situamos nuestros rollitos de pollo e introducimos en el horno. Cocinamos unos veinte minutos.
  8. Mientras se está cocinando la carne, en un bol mezclamos tres cucharadas de aceite de oliva, una cucharadita de tomillo, una cucharadita de comino, una pizca de sal y dos cucharadas de miel.
  9. Sacamos del horno los rollitos y retiramos con cuidado el papel de horno para no abrirlos. Pintamos generosamente cada uno de ellos con la mezcla de miel y volvemos a poner en la cama de pimientos y cebolla con el horno en función grill. Retiramos cuando los rollitos estén dorados.
  10. Volvemos a pintar los rollitos con la mezcla de miel y servimos acompañado de los pimientos, unas láminas de manzana y unos higos cortados.

El consejo de Nur

Sé que para muchos la sobrasada no es un producto de proximidad, por eso esta misma receta la he hecho con paté, orejones y frutos secos y también con confitura de higos y frutos secos y sale buenísima. Es cuestión de experimentar con aquellos productos de nuestro área de influencia, buscando siempre, en esta receta, una combinación de dulce y salado. Si os atrevéis a probarlo o hacéis nuevas combinaciones no olvidéis contárnoslo, nos encanta saber de vosotros.

3 Replies to "Rollitos de pollo a la menorquina"

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    Maria Delgado 29/12/2016 (06:15)

    ¡Qué buena pinta! Me ha encantado la reflexión del post. Yo descubrí la dieta paleo hace ya unos años y con el tiempo he ido aplicando eso mismo que comentas. Al principio era todo “pijerias” de herbolario jeje. Con el tiempo me fui centrando en alimentos de toda la vida, estilo lo que comían mis abuelos. Eso no quita como bien dices que de vez en cuando compramos nuestras cositas de fuera. En mi caso: aceite de coco, el tahini que está riquísimo, el chocolate negro de Vivani (mmmmm)…

    • comment-avatar
      admin 29/12/2016 (15:04)

      Nos alegra que te haya gustado el post.
      ¡Muchas gracias por seguirnos!

  • De menú tenemos… – Barriga Sana 19/02/2017 (22:01)

    […] pollo rellenos de confitura de tomate y queso y de dátiles y paté casero (receta con otro relleno aquí) y sopa thai (receta aquí). El resto no tiene […]

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