Risotto de setas paleo

La capacidad de volver a disfrutar

No creáis que no planifico las cosas, lo hago y mucho, pero también tengo una gran capacidad de improvisación y me suelo saltar todo lo planificado. Así me ha ocurrido esta semana, de nuevo, con el pequeño artículo con el que acompaño mi receta. Iba a escribir sobre la hipertensión y la alimentación pero algo ha pasado esta mañana que me ha hecho cambiar completamente el rumbo de este escrito.

Una buena amiga, una chica de diez, nos comentaba a primera hora que tiene la oportunidad de participar este fin de semana en una competición deportiva que le hace mucha ilusión. Formaría parte de un equipo ya consolidado que ha pensado en ella para suplir a uno de sus miembros. Desde luego cualquiera que lea esto desde fuera pensará que es una noticia estupenda, pero para ella se estaba convirtiendo en un motivo de agobio.

¿Y si no consigo cumplir los objetivos? ¿y si fallo al resto del equipo? ¿y si me siento fracasada?

Y todo eso nos ha hecho acabar hablando de la incapacidad que hemos desarrollado de pasarlo bien, de disfrutar de esos placeres que no implican ningún tipo de responsabilidad y que solo están allí para hacernos pasar un buen rato, de cómo, una vez más, nos hemos desviado de nuestros circuitos de recompensa.

No hay nada más efectivo que tener un hijo para darte cuenta de cómo cambia la forma que tenemos de relacionarnos con el mundo mientras vamos haciéndonos mayores. Nuestra hija, Gala, con dos años y medio, participa en todas las actividades de clase sin temor alguno. Es una niña muy alta, la más alta de clase no siendo de las más mayores, y eso la hace algo más torpe en sus movimientos, sin embargo sube al tobogán como todos (con algún traspié que otro sin ningún atisbo de vergüenza o miedo), hace carreras aunque quede la penúltima o escala a lo más alto del parque de bolas (algo en lo que es la más hábil) parándose a ayudar a los que menos capaces son.

Sencillamente, disfruta de principio a fin todos los imputs que va recibiendo de la vida, sin miedo al fracaso, sin vergüenza por ser mejor o peor y sin sentimiento de competitividad, ayudando en los casos en los que ella es la más habilidosa.

¿Sabíais que nuestra mente gasta alrededor del 70% de su tiempo reproduciendo memorias y creando escenarios de “momentos perfectos”?. Solo un 30% de nuestro tiempo es el que estamos viviendo el ahora.  Nos dedicamos a pensar en la felicidad como una meta y esta debería estar presente todo el tiempo.

No os preocupéis tanto del fracaso, del que dirán, de si estáis o no cumpliendo expectativas, disfrutad como un niño de subir al tobogán de tiraros desde lo más alto hayáis o no llegado los primeros y reir, reir muy fuerte y muy alto. La vida está hecha para vivir despeinados. Carpe Diem.

Vamos, una vez más, a disfrutar con la cocina. Hoy os voy a traer un falso risotto de setas.

Mucha gente piensa que la cremosidad del risotto se consigue mediante la incorporación de nata, mantequilla o queso a la receta, pero en realidad, si le decís eso a un italiano, os dirá que los lácteos son para los franceses. El verdadero risotto solo lleva caldo y una cierta paciencia en su elaboración. En este caso lo vamos a hacer con arroz de coliflor, un alimento que me tiene loca experimentando con todas sus posibilidades. En breve sushi.

risotto-salmón

Risotto de setas paleo

Ingredientes

  • 500 gr de coliflor
  • 2 cebolletas
  • 2 zanahorias
  • 1 puerro grande
  • 500 gr de setas variadas
  • 3/4 de litro de caldo de verduras casero
  • Aceite de oliva virgen extra
  • sal
  • Opcional unas láminas de trufa

Elaboración

  1. Lo primero que debemos hacer es picar la coliflor. Yo he usado una picadora manual, pero también es posible hacerlo con un rallador normal de queso. Hay que conseguir que quede toda la colilflor con un aspecto homogéneo y con un aspecto similar al arroz blanco.
  2. En una cazuela con un poco de aceite o ghee ponemos a pochar el puerro, las zanahorias y las cebolletas picadas.
  3. Limpiamos las setas retirando la parte baja del tallo y los posibles restos de tierra y las picamos en trozos no muy grandes. Queremos conseguir una presentación uniforme. Las añadimos a la verdura y sazonamos y rehogamos.
  4. Agregamos el arroz de coliflor y volvemos a rehogar para unificar todos los sabores. Vamos añadiendo el caldo poco a poco removiendo continuamente. Dejamos que se vaya evaporando. En total debe estar en el fuego como máximo 20 minutos.
  5. Para presentar usaremos unos aro en el que colocaremos el risotto. Para finalizar y llevar nuestra receta un escalón más arriba, pondremos encima unas láminas de trufa negra

El consejo de Nur

Al risotto de setas le va mucho el jamón ibérico y queda muy curioso si ponemos un crujiente encima para acabar el plato. Para ello ponemos unas lonchas de jamón encima del papel del horno y lo vamos secando a baja temperatura hasta que están crujientes. Para presentar rompemos en dos pedazos nuestro crujiente de jamón y lo clavamos en la torre de falso risotto. ¿Es o no es un plato fácil y hecho para impresionar?.

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