Porque tus abuelos estaban más evolucionados que tú (al menos nutricionalmente)

1. Hacían ayuno intermitente. Sobretodo aquellos que vivían en zonas de labranza o que tenían animales de pastoreo, ya que desayunaban fuerte y salían de casa temprano, volvían de tarde y ya merendaban-cenaban. No se hacían cinco comidas al día, ni muchas veces tres… lamentablemente en ocasiones no podían hacer ni una.

2. Les daba el sol sin miles de protectores. Envejecían? Sí, pero no había tanta carencia de vitamina D ni tanto cáncer de piel. Actualmente tenemos que suplementarnos continuamente y la incidencia del melanoma ha aumentado un 38% solo en los cuatro últimos años.

3. Remojaban las legumbres toda la noche. Las legumbres tienen antinutrientes que son termolábiles e hidrolábiles, se eliminan por lo tanto lavándolas bien y manteniéndolas en agua toda la noche. Ellos no sabían porque lo hacían, solo sabían que así les sentaban mejor

4. No tomaban croissants para desayunar. Algunos abuelos, sobretodo en las zonas de invierno más frío de la península, desayunaban una comida normal (yo he visto en Galicia desayunar platos de carne o guisos) y otros productos de cercanía como huevos o leche de vaca recién ordeñada. El desayuno era una comida más.

5. No conocían los procesados. El desarrollo de la industria alimentaria y del procesado masivo de alimentos es algo que se ha venido produciendo en los últimos treinta años. El surimi y el bollicao les hubiera sonado a vocabulario chino.

6. Comían producto de temporada… en su temporada. No había melones en invierno ni fresas todo el año, en verano había mayor acceso a carbohidratos que servían para acumular grasa con la que afrontar los inviernos más carentes de este macronutriente.

7. Tomaban la proteína justa, más hortalizas y muuuuuuucha menos azúcar.

8. No estaban gordos. Si bien consumían mayor número de calorías, comían mucho más equilibrado y mejor, pero además tenían una vida mucho menos sedentaria que la nuestra. Había que moverse porque el movimiento era vida. Actualmente el sedentarismo es una lacra que alcanza a más de la mitad de la población.

9. Cocinaban a fuego lento sin necesidad de crock pot. Respetaban mucho más el producto, mantenían el sabor, y sin ellos saberlo, conservaban los nutrientes al no llevar nunca el producto a temperaturas excesivamente altas.

10. No eran tan higiénicos. Sí, puede parecer una involución, y no os estoy diciendo que dejéis de ducharos… pero ahora vivimos en un mundo esteril: lavamos todo a temperaturas imposibles, esterilizamos biberones, chupetes, jueguetes, sábanas… criamos hijos en urnas de cristal. Nunca hasta ahora hemos tenido tantos problemas alérgicos, tantas enfermedades autoinmunes, tantas inflamaciones intestinales…

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